Dónde hay tiempo para todo y no queda tiempo para nada.

El día amanece entero, libre, completo, todo a mi disposición: desde la fresca y soleada mañana hasta la cálida noche de terraza. Todo un día para
hacer lo que me apetezca, que son
muchas cosas. Para hacerlo todo sin orden, sin prisa, sin obligaciones. Y así lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo y la semana termina con la sensación de que te ha
faltado tiempo, que se han quedado muchas cosas por hacer, de que ha sido una semana muy corta. Pero la semana termina dejando en mí el buen sabor de haber
disfrutado de mi tiempo, de mis hobbies, de mi familia, de mi casa y
de mi pueblo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario